Mi tiendita…

Doña Josefina la que surte de chiles secos, semillas, algunas frutas, tortillas, mole en pasta y hasta pan  las casas de Progreso Chiquito en New York, así le llaman en la comunidad donde viven por que habitan como 200 personas del pueblo Progreso Piaxtla.
Doña Jose, como mejor la conocen en la calle, cuenta que llegó  hace 4 años a New York con papeles que uno de sus hijos le arreglo. Ella tenía miedo de viajar y dejar sus tierras, donde con la ayuda de muchachos sembraba chiltepines, mango, sandía, nanches, ciruelas, pápalo, semillas, pitayas y también tenía ganas de conocer el lugar donde sus hijos crecieron. Ella quería saber cómo era ese lugar… ese famoso lugar que conoció como Progreso Chiquito, donde algunos vecinos en el pueblo le decían que era muy bonito allá, que se comía diferente, que hacía mucho frio, que había nieve.
Ella un día decidió ir. Le llamó por teléfono a su hijo para decirle que fuera por ella, que ya tenía un dinerito para ir. Le dijo a su hijo que la fuera a traer en camioneta, porque ella nunca se subiría al pájaro que vuela (el avión) y en camión es muy cansado, su hijo en un par de días llego por ella y ya ella tenía preparado semillas asadas, limones, pitayas (de temporada), ciruelas secas, variedad de chiles secos. El hijo se sorprendió pero no quiso quitarle la ilusión a su madre de llevar todo eso a donde sería su nuevo hogar.
Se despidieron de algunos familiares, amigos que tenían y recibía muchos comentarios malos de que se iba a morir de depresión y de frío, ella decía pues si es así ya regresare en caja, pues tomaron camino y ella rezaba para que en la frontera pasara todo lo que llevaba.
Llegada a la frontera; les piden documentos y que abran la camioneta para revisar todo lo que llevaban, ella con un poco de nervio y lagrimas en los ojos le decía a su hijo que hablara con los policías para que no le tiraran nada, su hijo solo le comentaba que no hiciera nada y estuviera tranquila, comienza el interrogatorio de porque tantas cosas?, ella con gusto decía lo llevo para mi casa todo eso es para que yo viva allá, les doy permiso de que con sus perros huelan que no llevo nada malo.
Y al final de la revisión Doña Jose pudo pasar todo lo que llevaba en la camioneta, no le quitaron nada absolutamente nada, ella iba feliz y más feliz porque les había dejado una bolsa de pan a los policías.
Así es como doña Jose ahora vive en New York y como varios paisanos se dedica a vender algunas cosas de progreso en New York y todos la llaman Doña Jose, yo compro en “mi tiendita” así es porque me siento como en mi pueblo son algunos de los comentarios que escucha a diario.