En espera de la green card

No sé si llamarle así o que mi hija me quiera ayudar a sacarlo, ¿por qué?

Llegué a Houston cuando tenía 19 años. Trabajé por muchos años en casa cuidando enfermos, niños y hasta limpiando casas. Laboraba de lo que fuera con tal de tener unos dólares para sobrevivir  y claro también cuando podía para divertirme.

Una vez caminando y dando vueltas por el Mall conocí a un chico que me invitó a salir y con el paso del tiempo nos juntamos y producto de eso tuvimos una hija. En un momento pensé que eso me traería algunas consecuencias, algunas favorables y otras no tanto, pero eso sí nunca perdí la esperanza de tener mis papeles gracias a que había tenido una hija norteamericana. Consideraba en que para eso faltaría mucho tiempo por lo menos 18 años que es cuando acá los hijos pueden ayudar a los padres a tramitar sus documentos.

Pasaron los años y por fin mi hija  llegaba a la mayoría de edad y de ella salió que urgía que sus papis; como nos dice ella tuviéramos papeles para poder regresar a nuestro pueblo y ella poder conocer a sus abuelos, a diferencia de muchos conocidos que  los hijos nacidos acá no  quieren conocer el lugar donde crecieron sus padres.

Mi hija era la más entusiasmada con el trámite de papeles  y nos dimos a la tarea de empezar a organizar todo fue una semana con mucho trabajo, pero a la vez fácil porque ella hablaba perfecto el inglés y prácticamente todo lo hizo ella, esperamos 15 días para que llegaran nuestros pasaportes.

Recuerdo que fue 18 de agosto de 2010 cuando ya teníamos todo para poder venir a México y de ahí a mi pueblo que con tanto gusto mi hija quería conocer, llegamos a Progreso Piaxtla, que es mi pueblo y a ella le encantó, porque decía que era un lugar muy tranquilo y con mucho calor.

Algunas experiencias son que la llevamos a un cerrito donde hay una cruz y le contamos que cada semana santa en ese cerro se hace todo lo del viacrucis y también desde ahí se ve el enorme rio y al cual luego fue y ella decía que era una playa chiquita para ella sola, también le toco ver el festejo del 15 de septiembre y también nos toco una misa que cada mes hacen a petición de los migrantes esta la hacen el primer domingo de cada mes.

Esto es una historia más de una migrante mixteca.

Laura González